La entrada en vigor de las nuevas reglas fiscales no contiene el aumento del pasivo de los Estados en 2025

La deuda pública en la zona euro y en el conjunto de la UE creció en 2025 por segundo año consecutivo, aunque levemente. En la zona euro pasó del 86,5% del PIB al 87,4%, mientras que en toda la UE la evolución fue del 80,5% al 81,7%. Los datos de déficit y deuda divulgados este miércoles por Eurostat evidencian que los primeros años de aplicación de las nuevas reglas fiscales que se aprobaron a comienzos de 2024 no están logrando su objetivo: reducir el abultado pasivo que los Estados miembros acumularon durante las tres grandes crisis sufridas entre 2008 y 2023 (la financiera y del euro, la pandemia y la energética desatada por la invasión de Ucrania por Rusia). El déficit público, en cambio, sí que acabó el año pasado por debajo del totémico 3% del PIB que consagran los tratados de la UE.

La explicación de por qué los países europeos no reducen su deuda es múltiple. Aunque hay una que asoma más en los últimos tiempos: el aumento del gasto en defensa. Los cambios geopolíticos de los últimos años han situado el incremento de esta partida presupuestaria en un lugar preferencial, como quedó claro a comienzos de 2025. Hace ahora algo más de un año, cuando los planes de ajuste fiscal plurianual que los Estados miembros habían pactado con la Comisión Europea apenas llevaban unos meses en marcha, fue la propia presidenta del Ejecutivo de la UE, Ursula Von der Leyen, la que planteó la suspensión de las reglas en lo concerniente al gasto en armamento.