El volumen de deuda crece y la factura por intereses lo hace aún más rápido. En 2028, las comunidades autónomas tendrán que abonar por este concepto un 50% más de lo que pagan ahora, según una proyección elaborada por el centro de análisis Fedea y publicada este martes. Si el cálculo se realiza a partir de 2022, cuando el Banco Central Europeo (BCE) puso punto final a la era de tipos negativos y cerró el grifo de la liquidez, el importe se triplica: de los 3.608 millones que los territorios tuvieron que desembolsar entonces hasta los 11.789 que se anotarán en tres años. Siempre que no se produzca una nueva vuelta de tuerca.
“Los supuestos que hemos utilizado en nuestra estimación pueden considerarse conservadores respecto al escenario actual y, en cierta medida, optimistas respecto al comportamiento fiscal de las comunidades autónomas”, señalan los autores del estudio, Manuel Díaz y Carmen Marín. Su análisis parte de la premisa de que las cuentas regionales se han deteriorado de forma acelerada en las dos últimas décadas, a partir de la crisis financiera de 2008, afectadas por las presiones al alza en el gasto. Una tónica restrictiva de la política monetaria se mantendrá en los próximos años. Con estos mimbres, prevén que el volumen de la deuda autonómica crezca proporcionalmente mucho menos que el pago de intereses.






