Es el segundo caso similar en las últimas semanas. La defensa de Deisy Rivera Ortega asegura que las autoridades han considerado deportarla a un tercer país, como México
Deisy Rivera Ortega acudió el 14 de abril a una oficina migratoria en El Paso junto a su esposo, el sargento de primera clase Jose Serrano, con la expectativa de avanzar en su solicitud para permanecer legalmente en Estados Unidos. Salió bajo custodia de agentes de Inmigración y Control de Aduanas (ICE). La cita formaba parte del proceso de “parole in place”, un mecanismo que tradicionalmente ha permitido a familiares de militares regularizar su situación sin abandonar el país.
“Simplemente se llevaron a mi esposa”, dijo Serrano a la BBC tras el incidente. El militar, con casi 28 años de servicio y despliegues en Afganistán, describió una escena abrupta: tras ser conducidos por un pasillo durante la cita, agentes del ICE detuvieron a Rivera Ortega sin previo aviso. “La detuvieron sin ninguna orden, sin ninguna orden de arresto... Se llevaron a mi esposa. No me dicen nada”, detalló a Associated Press.
Rivera Ortega, originaria de El Salvador, ingresó a Estados Unidos en 2016 y solicitó asilo. En 2019, un juez ordenó su deportación, pero al mismo tiempo le concedió una figura de protección conocida como “retención de expulsión”, que impide su retorno a su país de origen por riesgo de daño físico. Esa medida también le permitía permanecer en territorio estadounidense, según su abogado, Matthew James Kozik, quien calificó su detención de “arbitraria y caprichosa” y subrayó que su clienta “seguía las normas establecidas sobre lo que se supone que debe hacer una persona”.







