El torero sevillano, muy animoso, cortó una oreja en su primero y fue cogido en el recto en su segunda faena después de una estremecedora voltereta
Todas las volteretas son desagradables, pero la de Morante hoy en La Maestranza, estremecedora, ha sido especialmente cruel y no solo por la herida inferida, sino porque ha roto la corrida, el ánimo de todos los espectadores, y quién sabe si la temporada del torero sevillano.
Después de cortar una oreja a su primero, sonriente y confiado Morante en todo momento, intentó, capote en mano, parar al cuarto, Clandestino, astado de Hermanos García Jiménez de 512 kilos, muy suelto y distraído de salida. De repente, se le vino encima, lo arrolló con una fuerza inusitada y lo lanzó con violencia contra el albero; una vez allí, lo buscó con saña, y lo pisoteó en la zona lumbar al tiempo que el torero, con semblante dolorido, se llevaba la mano izquierda al glúteo sin que, en principio, brotara sangre y solo aparecía un agujero pequeño en la taleguilla a la altura del muslo izquierdo. Fue trasladado a la enfermería, y el parte médico aclaró que la cogida era más grave de lo que pareció en un principio.
El parte médico firmado por el doctor Octavio Mulet, cirujano jefe de la enfermería de la plaza de la Maestranza de Sevilla, calificaba de “muy grave” la cornada de Morante de la Puebla, que ha sido sometido a una intervención de más de dos horas de duración. En concreto, según los médicos, se trata de una “herida por asta de toro en margen anal posterior con trayectoria de unos 10 centímetros, lesionando parcialmente musculatura esfinteriana anal, con perforación en la cara posterior del recto de 1,5 centímetros”. La intervención, continúa el parte, ha consistido en un lavado de la herida, la reparación de la pared rectal y del aparato esfinteriano, dejando un drenaje aspirativo en el espacio postanal y retrorrectal.











