El primer ministro vuelve a pedir disculpas por elegir al veterano político, que mantenía una íntima amistad con Epstein, como embajador en Washington
Keir Starmer afronta cada desafío con la mentalidad fría y calculadora del abogado y fiscal que fue durante años. Y se resiste a admitir que la responsabilidad política no tiene necesariamente que responder siempre a una lógica irrebatible. Empieza a ganarse la fama de que cada vez que tiene problemas busca un culpable que no sea él mismo. Y
-19/starmer-afronta-una-semana-clave-para-evitar-que-el-escandalo-de-mandelson-y-epstein-provoque-la-caida-de-su-gobierno.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-04-19/starmer-afronta-una-semana-clave-para-evitar-que-el-escandalo-de-mandelson-y-epstein-provoque-la-caida-de-su-gobierno.html" data-link-track-dtm="">este lunes, en una de las comparecencias más delicadas de su mandato, ha sido acusado por la oposición de buscar otro chivo expiatorio para tapar el enésimo escándalo en torno a Peter Mandelson, a su desastroso nombramiento y cese como embajador en Washington, y a sus turbias relaciones con el multimillonario estadounidense Jeffrey Epstein.
“Si yo hubiera sabido que Mandelson no había obtenido la necesaria luz verde en su escrutinio de seguridad interno, no le habría nombrado embajador”, ha dicho Starmer en la Cámara de los Comunes. “Se tomó una decisión deliberada de ocultarme esa información. No es que yo no hubiera preguntado al respecto o que lo hubiera dejado pasar. Fue una decisión, reiterada en varias ocasiones, de no compartir esa información”, ha acusado el primer ministro.











