Investigadores han creído desde hace mucho tiempo que, hace unos 5 millones de años, un diluvio repentino y masivo inundó un Mediterráneo seco y salino, pero todo indica que no sucedió así
El 6 de octubre de 1970, el buque de perforación en aguas profundas Glomar Challenger regresó al puerto de Lisboa, Portugal, con un cargamento que cambiaría la historia. Durante su viaje de 54 días, el Challenger había perforado 28 agujeros en el fondo del mar Mediterráneo. Las muestras recuperadas apuntaban a una conclusión sorprendente: hace unos 6 millones de años, el mar
ml" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/america-futura/2025-04-08/el-fotografo-que-retrato-el-amazonas-convertido-en-desierto-parecia-la-transformacion-radical-del-planeta.html" data-link-track-dtm="">se había convertido en un desierto: una vasta cuenca árida y salina de más de dos kilómetros de profundidad. Medio millón de años después, el océano Atlántico irrumpió por lo que hoy es el estrecho de Gibraltar y desató la mayor inundación de la historia.
Kenneth Hsü, oceanógrafo y uno de los dos científicos principales de la expedición del Challenger, imaginó la escena de forma vívida en la edición de diciembre de 1972 de la revista Scientific American: “Con una caída de 10.000 millas cúbicas por año, las cataratas de Gibraltar habrían sido 100 veces más grandes que las cataratas Victoria y 1.000 veces más que las del Niágara... Qué espectáculo debió de ser para los hombres simios africanos, si es que alguno se sintió atraído por el estruendo atronador”.








