Los aliados del PSOE, incluido Sumar, aumentan sus exigencias ante el temor a que Sánchez acapare la izquierda

Ningún partido de la coalición de Gobierno tiene prisa por deshacer el Ejecutivo antes de que se cumplan los cuatro años entre elecciones que marca la Constitución. Tampoco los socios externos; ni los del ámbito de la izquierda, ni Junts per Catalunya. Sí se ven impelidos a aprovechar el tiempo, renovar los contenidos y rescatar proyectos con los que el ala socialista se comprometió, pero que permanecen varados en el Consejo de Ministros o en procesos parlamentarios. Además de interpelar a los ministros, los socios externos pedirán al propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en las sesiones de control parlamentarias, que aproveche al máximo la recta final de la legislatura. No solo los...

temas que el ala socialista proponga, sino los pendientes con los socios que apoyan desde fuera. Sumar, desde dentro del Ejecutivo, lleva su propia dinámica, cada vez más exigente. Podemos es el artífice de que el Gobierno aprobara el proceso de regularización de inmigrantes que empieza este lunes.

A siete semanas del cierre de este periodo de sesiones, los grupos con influencia sobre el Gobierno, cuyos votos son imprescindibles para sacar adelante cualquier iniciativa, apretarán las tuercas para que no sea tiempo baldío. Sánchez lo comprobará en la sesión de control de este miércoles. Por un lado, la portavoz de Junts, Miriam Nogueras, y por otro, la de EH Bildu, Mertxe Aizpurua. La izquierda abertzale no utiliza eufemismos para asegurar que sus votos estarán siempre con los proyectos económicos y sociales que presente el Gobierno. Y así seguirá. Aun así, van pedir explicaciones al presidente por proyectos que el Ejecutivo ha congelado, como la derogación de algunos aspectos de la llamada ley mordaza, pactados con ellos, y la reactivación de la nueva la ley de secretos oficiales. En esa misma línea reivindicativa están ERC y el BNG.