El socio minoritario presiona para un cambio de Gobierno, aunque no se plantea de momento dejar el Ejecutivo

Lejos de cohesionar a los socios de Gobierno, la comparecencia ayer de Pedro Sánchez ha servido para ahondar la grieta entre el PSOE y Sumar. El grupo que dirige la vicepresidenta Yolanda Díaz dejó ver la semana pasada que se le estaba agotando la paciencia y reclamó al presidente una “remodelación profunda” del Gabinete que este lunes el jefe del Ejecutivo volvió a descartar.

Aunque en público, el ministro de Cultura y portavoz de Movimiento Sumar, Ernest Urtasun, evitó salirse del guion, anticipar escenarios y agravar ayer aún más la crisis, en privado varios dirigentes del espacio político trasladan el enfado y la “decepción” por la actitud del presidente. Urtasun sí afeó al líder socialista que sus explicaciones en el balance de fin de año había sido “insuficientes” y dejó una advertencia: “El inmovilismo no es una opción, es el principal aliado de PP y Vox para alcanzar el Gobierno”. De momento, pese al malestar, Sumar se mantiene en el Ejecutivo.

En la copa de Navidad en La Moncloa posterior a la rueda de prensa, Sánchez no quiso chocar con Sumar pero sí descartó varias veces un cambio de Gobierno más radical que el del relevo de Pilar Alegría, que será sustituida por una mujer, según explicó el presidente, pero sí se esforzó por dar un mensaje completamente diferente al del grupo de Díaz. Esto es, tranquilidad, no habrá giros bruscos y hay legislatura para rato, porque él tiene intenciones de agotarla. “Estoy en un gran momento de forma”, llegó a decir Sánchez.