Los lectores y las lectoras escriben sobre la importancia de la educación de cero a tres años, la falacia del alto el fuego en Líbano, la dificultad de construir un futuro y los ecos ampliados de las redes
Cuando la sociedad y los que gobiernan entiendan la importancia de la primera infancia en la construcción de los individuos, empezaremos a dejar de llamarle “guardería” y a educar entre los cero y los tres años desde la prevención. Porque en este desconocido ciclo, compensamos desigualdades, favorecemos la inclusión, y atendemos a la diversidad, con recursos o sin ellos, pero lo hacemos con amor, establecemos vínculos de apego saludables, ayudamos a la formación del autoconcepto, damos nombre a sus primeras emociones y les ayudamos a gestionarlas de una manera consciente. Asimismo, ¿cómo puede aprender algo un niño si no sabe decir qué le pasa, ni qué hacer con eso que siente? Pues así nos va como sociedad pensando que los adolescentes tienen la culpa de todo, pero no nos planteamos que esto empieza antes, empieza justo ahí entre los cero y los tres, cuando no se ponen límites, cuando no se les escucha, o cuando se nos llama guardería.
Isa Guillén. Murcia
Yo creía que un alto el fuego era un cese de las hostilidades. Pues no. En algunos casos —siempre el mismo— se mantienen los bombardeos. Y aquí no ha pasado nada.






