Pablo Herrera / José María Rodríguez |
Las Palmas de Gran Canaria, 18 abr (EFE).- Es la rival a batir, la entrenadora de China, la campeona olímpica. Lo era también en 2012, cuando la despidieron tras dar a la natación artística española sus primeras cuatro medallas en unos Juegos. Cada vez más convencida de que «el tiempo ha puesto las cosas en su sitio», Anna Tarrés siente que gracias a Andrea Fuentes ha reconectado con la selección.
Tarrés (Barcelona, 1967) estuvo quince años al frente del equipo español de sincronizada, desde 1997 hasta 2012. Se la considera la entrenadora que llevó a España a la élite de este deporte casi desde la nada, con 52 medallas entre Juegos Olímpicos, Mundiales y Europeos, pero su herencia quedó opacada durante un tiempo por la enorme polémica que generó su despido y las acusaciones de trato humillante que formularon contra ella algunas nadadoras.
Desde 2023, es la seleccionadora de China, el país que ahora domina este deporte, en ausencia de Rusia.
En una entrevista con EFE en Las Palmas de Gran Canaria, donde amadrina un nuevo torneo para nadadoras máster, Tarrés habla del «desierto» que provocó la forma en la que Bet Fernández, su segunda, y ella salieron del equipo nacional. Piensa que el tiempo le ha dado la razón y ve recuperado (y ampliado) su legado deportivo en la figura de la nueva seleccionadora, su pupila Andrea Fuentes.






