Nueve medallas de natación artística y dos medallas de waterpolo empujaron a España a su cota más alta en la clasificación de los Mundiales de natación. Nunca en su historia el equipo nacional había alcanzado el sexto puesto en estos campeonatos que se celebran cada dos años desde 1973. En la edición que concluyó ayer en Singapur, España superó el 10º puesto de Barcelona 2013 pero descubrió una situación paradójica. Las 12 medallas totales, logradas en deportes sin categoría olímpica como el salto de gran altura, o gestionados desde Barcelona, como el waterpolo y la natación artística, ayudan a la federación a disimular la sequía que empobrece a la natación en línea desde hace un lustro.
Solo un español de diez participantes en pruebas individuales se metió en una final en Singapur. El muchacho, Carles Coll, entrena en Estados Unidos con Sergi López, y acabó séptimo en la final de 200m braza. No hubo mayor gloria para España en el campeonato de velocidad, aparte de otro séptimo puesto en el relevo mixto de 4x100 libre, que, de momento, carece de categoría olímpica.
Tres oros en natación artística provocaron el maremoto. Iris Tió en el solo libre, Iris Tió y Lilou Lluis en el dúo libre, y Dennis González con Iris Tió en el dúo mixto libre, no solo consagraron a la española como la mejor nadadora de sincronizada del mundo. Pusieron la piedra fundamental del proyecto más innovador que existe en este deporte. Lo encabeza Andrea Fuentes. Nombrada seleccionadora el año pasado, la presentación de Andrea Fuentes con España en los Mundiales tuvo un impacto decisivo en el medallero. El waterpolo hizo el resto.






