El Pontífice perfila una línea propia en el gobierno de la Iglesia y da los primeros pasos para configurar su equipo en la Curia

Los papas de Roma se mueven tradicionalmente entre la denuncia de las injusticias y una posición de neutralidad para conservar su capacidad de mediación en conflictos globales. León XIV ha procurado mantener ese equilibrio en su primer año de papado —fue elegido a inicios de mayo

04-21/muere-el-papa-francisco-un-vendaval-social-y-reformador-en-la-iglesia.html" data-link-track-dtm="">tras el fallecimiento de Francisco el 21 de abril del año pasado—, pero la presión para pronunciarse sobre el desorden internacional crece. El Papa ha empezado a dejar atrás su cautela inicial, a hablar claro y mostrar un estilo más definido en sus mensajes.

León XIV exhibe ahora una voz cada vez más firme en el plano internacional, con mensajes contra la guerra, la desigualdad, la tiranía del poder y el uso inapropiado de la religión para justificar la violencia, al tiempo que su gira por África lo termina de proyectar como un actor global de primer orden.

En discursos pronunciados esta semana en Argelia y Camerún ha advertido de que los impulsos de los más ricos del mundo amenazan la paz y ha denunciado las violaciones del derecho internacional por parte de potencias con “tentaciones neocoloniales”. En Camerún, ha resaltado que el mundo “está siendo devastado por un puñado de tiranos”, sin nombrar a nadie en particular.