Las antenas que la NASA tiene en la localidad madrileña de Robledo de Chavela fueron las que captaron esas palabras de la astronauta Christina Koch al resurgir la nave Orion tras la cara oculta de la Luna

Durante los 41 minutos que la tripulación de Artemis 2 se escondió detrás de la Luna, el mundo entero contuvo el aliento. Después del lanzamiento, se trataba del siguiente momento más delicado de toda la misión. En la cara oculta del satélite, expuestos al vacío y a la radiación solar, incomunicados y sin posibilidad de ayuda, la vida de

llegar-desde-la-tierra-a-la-cara-oculta-de-la-luna.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/ciencia/2026-04-06/artemis-2-bate-el-record-de-distancia-espacial-que-los-humanos-han-recorrido-para-llegar-desde-la-tierra-a-la-cara-oculta-de-la-luna.html" data-link-track-dtm="">las cuatro personas que más lejos han estado de la Tierra dependía de la precisión quirúrgica de unos cálculos que ya no podían corregirse. Durante esos minutos estaban solos en el universo. Es difícil imaginar la carga dramática, la emoción e incluso el vértigo que el equipo de la NASA sintió al oír la voz de Christina Koch en sus receptores de radio: “Es maravilloso volver a escuchar a la Tierra”. Estaban ante la hazaña más reciente de la humanidad.