El Ministerio de Defensa pone en marcha un proyecto piloto residencial con 400 plazas para facilitar la estancia del colectivo y sus familias en la capital
La dificultad para encontrar vivienda en lugares saturados es uno de los tapones que están bloqueando la movilidad laboral de los trabajadores. Este problema, del que los sindicatos vienen alertando desde hace tiempo, no entiende de sectores ni de profesiones, y hoy afecta también a los militares, especialmente a aquellos destinados en Madrid. Para facilitar su estancia, el Ministerio de Defensa ha puesto en marcha un proyecto piloto de coliving, con entre 350 y 400 plazas, y que entrará en funcionamiento a partir del próximo 1 de julio.
El Consejo de Ministros aprobó el pasado martes una modificación presupuestaria para arrancar este nuevo modelo de vivienda compartida. Se trata de un sistema de convivencia en el que los residentes disponen de habitaciones privadas, pero comparten amplios espacios comunes dentro del mismo edificio. Aunque es un formato pensado, originalmente, para profesionales con perfiles similares o trabajadores con alta movilidad, como los nómadas digitales, ahora encaja también con las particularidades laborales de los militares. De acuerdo con el ministerio, el coliving permite “dar respuesta ágil a necesidades temporales de alojamiento sin comprometer el patrimonio público”.






