El incidente de un diputado de Vox contra la Presidencia de la Cámara no se puede despachar como una salida de tono
El grave incidente protagonizado el martes en el Congreso por el diputado de Vox José María Sánchez García no puede despacharse como un episodio más de pésima educación de un parlamentario que, en sus más de seis años en la Cámara, ha exhibi...
do demasiadas veces su desprecio a las normas de comportamiento básicas y su machismo. En esa sesión, Sánchez García ya había sido llamado al orden cuando, en un acto intolerable, subió al estrado donde se sienta la Presidencia de la Cámara, increpó a una letrada y se encaró con el vicepresidente primero, el socialista Alfonso Rodríguez Gómez de Celis, que en ese momento ejercía de presidente. La imagen de agresión a la institución por parte de Vox es inaudita y no se puede dejar pasar. No se había visto nada parecido en democracia y no puede volver a suceder.
El diputado ultra protestaba porque, según él, un parlamentario de ERC le había llamado “asesino” y criminal”. Sin duda, de ser cierto, sería reprobable. Pero la Cámara tiene suficientes instrumentos de los que Sánchez García podía haber echado mano en lugar de invadir el espacio de la Presidencia y encararse con la tercera autoridad del Estado en una discusión de bar. El estupor de la mayoría de los diputados, preocupados por que se empiecen a sobrepasar límites de violencia en el Congreso, está justificado.






