El público recibe con intensos aplausos el programa de la formación dirigida por Alexander Liebreich en el escenario del Concierto de Año Nuevo

Los músicos de la Orquesta de Valencia (OV) se abrazaban y se felicitaban al término del concierto. Se les notaba exultantes y aliviados. Acababan de debutar en uno de los escenarios más legendarios del panorama de la música clásica en el mundo, la Sala Dorada del Musikverein de Viena, donde la Filarmónica de la ciudad celebra el tradicional Concierto de Año Nuevo. Y el experimentado público les dedicó intensos aplausos, que provocaron una propina, en el transcurso del ecléctico programa ofrecido este jueves, que tenía un poquito de todo, empezando por la obertura de El árbol de Diana de la ópera que el compositor valenciano Vicente Martín y Soler, el llamado Mozart español, estrenó en octubre de 1787 en la capital del entonces Imperio Habsburgo.

“La historia pesa, pero la música fluye”, manifestó un satisfecho Alexander Liebreich, el director alemán titular de la formación, tras bajar del estrado desde donde dirigen y han dirigido las mejores batutas de la historia. “La acústica es perfecta, es como la casa de la música”, añadió, entre felicitaciones de unos y otros.