El pensador publica ‘Imaginar el fin’, donde ofrece alternativas a las narrativas apocalípticas reaccionarias
Aunque algo intuía, Eudald Espluga (Girona, 36 años) nunca pensó que su libro se publicaría en un pico tan fatalista como el que estamos viviendo. “El día que salió a la venta fue el que Trump amenazó con destruir a una civilización entera mientras dormía”, cuenta a propósito de su oportuno
ibro-imaginar-el-fin/446514" data-link-track-dtm="">Imaginar el fin (Paidós/ Raig Verd), el ensayo donde analiza cómo se ha instrumentalizado, desde lo micro hasta la macro, la amenaza de catástrofe inminente. “No es que sea más fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo, es que el fin del mundo se ha hecho mucho más cercano y hemos de tomarnos radicalmente la idea de que otro fin del mundo es posible”, advierte, actualizando la frase más repetida de Fredric Jameson.
Tras atacar a los discursos de autoexplotación de la cultura del emprendimiento en No seas tú mismo, el ensayista e investigador cultural vuelve a unir lo mejor de la teoría crítica con las subculturas de internet y el análisis cultural para trazar un mapa de alternativas progresistas a la reacción colapsista; señalar el sectarismo de la ilustración oscura que predican millonarios como Peter Thiel o culpabilizar a series y películas de habernos inoculado esa idea absurda de que, en caso de emergencia, nos quedaríamos sin papel de WC.






