Los artistas, que llevan una década y media sin nuevo disco, publican la canción ‘Boots On The Ground’ acompañada de un vídeo donde denuncian la brutalidad política y policial en Estados Unidos
En 2011, Tom Waits ingresó en el Salón de la Fama del Rock and Roll (Rock and Roll Hall of Fame). Neil Young ejerció de padrino y lo presentó. Waits subió al escenario con su legendario desgarbo y dijo con su voz cavernosa: “Las canciones son solo cosas muy interesantes para hacer con el aire. Y dicen dentro de la industria musical que no tengo éxitos y que soy alguien difícil con el que trabajar. Lo más sorprendente es que dicen esto como si fuera algo malo”. La carcajada en el auditorio fue atronadora. Esas palabras destapan dos características del artista californiano: incómodo y valiente. Lo mismo se puede decir de sus actuales aliados, los británicos Massive Attack.
Tom Waits y los dos miembros de Massive Attack, Robert Del Naja y Daddy G, son amigos desde hace algunos años. Aparte de los kilómetros que los separan (él reside en California y ellos pasan la mayor parte del tiempo en Reino Unido), no debe extrañar esta fraternidad: comparten una visión artística intrépida que se basa en la libertad al margen (y en contra) de los mercados; y en lo político se han mostrado activos formando un dique frente al autoritarismo dirigido desde los gobiernos y en contra de las injusticias sociales. Les faltaba colaborar musicalmente. Y se ha presentado en momento, muy a su pesar, perfecto: la deriva bélica y racista de Donald Trump. Waits y Massive Attack acabar de lanzar Boots On The Ground (que se puede traducir por Botas en el suelo), publicada por la discográfica PIAS, la mayor bofetada musical a las políticas represivas del presidente de Estados Unidos. Parte de la letra dice: “¿Quién diablos son estos imbéciles federales? / Escondidos en el senado como una garrapata hinchada en el culo. / Mocasines de mierda con aire acondicionado. / Sentados en una habitación llena de carteles del ejército”.






