De Bielorrusia a Turquía, y de Venezuela a Hong Kong, las canciones del musical Los miserables, basado en la novela homónima de 1862 de Víctor Hugo sobre los desposeídos de la tierra, han puesto la banda sonora a movimientos cívicos de protesta por todo el mundo desde su estreno en Londres hace 40 años. En pleno apogeo de las manifestaciones y d...

isturbios en Los Ángeles contra las políticas migratorias de Donald Trump, ya extendidas a otras ciudades estadounidenses, el presidente de Estados Unidos ha decidido acudir al estreno del montaje de Broadway de la obra en el Kennedy Center (KC) de Washington, institución cuyo control tomó en febrero pasado. Al menos una decena de actores han decidido no salir a escena (y ser reemplazados por suplentes) en respuesta a su presencia.

Es la primera vez que Trump acude a un espectáculo en el gran templo de artes escénicas de la capital, que sí visitó con la idea de pasar revista a las instalaciones a mediados de marzo. Para entonces, ya había sustituido a los miembros de su patronato, del que se nombró a sí mismo presidente, por personas leales, como su jefa de gabinete, Susie Wiles, la segunda dama, Usha Vance, Dan Scavino, hombre fuerte de su primera Administración, o la fiscal general, Pam Bondi. Todas ellas carecen de experiencia conocida en gestión cultural.