El socio director de Visoren cree que los planes de la Generalitat permitirán generar más suelo para vivienda

El plan del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, para construir 50.000 viviendas protegidas de alquiler de aquí a 2030 se antoja demasiado ambicioso para unos e insuficiente para otros. Pero el sector promotor, bajo mínimos tras la purga de los excesos cometidos en la década de los 2000, lo ve como todo un reto. Lo describe a la perfección Ramon Ruiz, socio director de la empresa Visoren, que ha presentado

lan-illa-de-vivienda-protegida.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/catalunya/2026-03-19/los-edificios-que-necesiten-ser-rehabilitados-podran-optar-al-plan-illa-de-vivienda-protegida.html" data-link-track-dtm="">ofertas por los cuatro lotes de solares para levantar los primeros 1.940 pisos protegidos de alquiler de la mano de Copcisa. “Necesitamos la materia prima, el suelo. Y de eso se está encargando la Generalitat. Pero además ahora necesitamos un tejido industrial que perdimos, mano de obra cualificada y poder construir con unos costes que no hacen sino crecer”, expone.

Visoren tiene hoy 1.300 viviendas de protección oficial (VPO) de alquiler en explotación y más de 500 en camino. Su modelo es el de construir VPO para arrendar en suelo en concesión que es propiedad de la Administración y gestionarlas durante un largo periodo de tiempo. Desde esa experiencia, el propósito de Illa que encaja con su modelo de negocio— lo considera un “buen plan” porque responde a una necesidad urgente. La primera oleada de terrenos, lanzada en enero, consiste en 37 solares para construir 1.940 viviendas. Esa cantidad puede parecer modesta, pero para Ruiz lo importante es el proceso que se ha puesto en marcha en una comunidad en la que el suelo está muy fragmentado.