Se reeditan las grabaciones de una artista que llegó a Greenwich Village antes que Bob Dylan o Joan Baez y que, frustrada, se esfumó enigmáticamente al cumplir los 50 años

Actuó con su guitarra en los tugurios de Greenwich Village antes que Bob Dylan y Joan Baez. Parecía una maestra de escuela: la media melena peinada con raya a un lado, gafas de miope y sobrios vestidos de tonos oscuros con la falda hasta el tobillo. Era extremadamente reservada. Se adelantó una década a su tiempo como cantautora folk, sus gra...

baciones no conquistaron a la audiencia y se marchó decepcionada de Nueva York. Un día cogió su Volkswagen y desapareció. Acababa de cumplir 50 años. Nunca se encontró ni el coche ni su cuerpo. Se llama Connie Converse. Un par de estudiantes estadounidenses aficionados a la música, Dan Dzula y David Herman, investigaron en archivos y consiguieron recopilar sus canciones en un álbum que se publicó en 2009. Hoy, la discográfica Third Man Records, propiedad del músico Jack White, ex White Stripes, reedita aquel trabajo, con un título que resume la misteriosa vida de la autora, How Sad, How Lovely (Qué triste, qué hermoso).

Desde que las canciones de Connie Converse vieron la luz no ha parado de sumar adeptos. En Spotify, su canción Talkin’ Like You acumula cinco millones de escuchas; I Have Considered the Lilies, tres millones; o How Sad, How Lovely, 2,6 millones. Varios músicos han realizado versiones de sus temas (entre ellos Laurie Anderson) y cantantes indies como Laura Marling, Angel Olsen o Bill Callahan citan a la enigmática Connie Converse como influencia. También en España apasiona. Christina Rosenvinge la descubrió hace unos años y no la ha dejado de escuchar. “Es otro de esos casos donde una artista con un talento descomunal no encuentra el entorno ni los apoyos necesarios para poder desarrollarse. Me hace pensar en otras cantautoras como Molly Drake o Sibylle Baier, que solo grabaron maquetas. Las canciones de Connie son perfectas formalmente. Mezcla todos los estilos con gusto y valentía. Las letras son a veces juguetonas, pero en las más personales hay una melancolía inmensa, que está también en su forma de cantar”, dice a EL PAÍS la artista madrileña. Los especialistas destacan con sorpresa lo actual que parece hoy la música de Converse. “Son canciones que suenan como si hubieran sido escritas hoy mismo”, destaca The New York Times.