La vicepresidenta, propuesta por el PP, y una consejera, avalada por Más Madrid, chocan por la calidad del informe y los posibles riesgos reputacionales para el ente

-Forzar un trabajo tan poco motivado y poco riguroso, incompleto y apresurado, conlleva un riesgo reputacional para la Cámara de Cuentas que no puedo aceptar.

-El tono es rayano en el insulto.

La primera frase corresponde a Verónica López, consejera de la Cámara de Cuentas propuesta por Más Madrid. La segunda, a Ana Cossío, vicepresidenta del órgano fiscalizador a propuesta del PP. Su desencuentro, que desvela la división interna en la entidad que debe examinar la legalidad de los gastos del gobierno de Isabel Díaz Ayuso (PP), se ventila en público, pues queda reflejado en el informe que examina la estrategia de turismo de la Comunidad de Madrid 2023-2026. Esa inusitada situación es la culminación de la tensión de una Cámara marcada últimamente por varias controversias.

La primera es la generada por el nombramiento como presidente de Joaquín Leguina, exlíder socialista de Madrid, que próximamente cumplirá 85 años. El político, designado por Díaz Ayuso, ha protagonizado episodios sorprendentes, como rectificar un informe que incluía la propuesta de que enfermos mentales graves pagaran por ser atendidos en el sistema público, adelantada por EL PAÍS. También se ha desplazado hasta la Asamblea para anunciar en directo que no explicaría un dictamen de la entidad que preside: “Mi experiencia en estos acuerdos es cero”. Y ha celebrado que la Cámara contratara como personal eventual a su pareja, que ya trabajaba para la administración regional.