Ripoll necesita una alternativa seria y que sus habitantes puedan ver que es posible una mejor gestión

El folletín político que vive Ripoll estos días a raíz de la aprobación de sus presupuestos municipales es solo un remake malo de lo que ha venido ocurriendo en esta población durante toda la legislatura. La ­alcaldesa que llegó al poder gracias a la inacción y a los errores de sus rivales ha gobernado —mal— gracias a la inacción y a los errores de sus rivales, y hay numerosas señales de que volverá a ganar las elecciones gracias a la inacción y a los errores de estos mismos rivales....

Los habitantes de Ripoll, que no son tontos, votaron en una proporción nada desdeñable a Sílvia Orriols como alcaldesa no porque fueran particularmente fachas ni especialmente racistas. La votaron hartos de tener que vivir en un municipio permanentemente en crisis, con un crecimiento económico anémico y sin oportunidades para la gente joven. Si a ello se le añade el descontento por el mal final que tuvo el procés, el engaño que les colaron los partidos independentistas clásicos y el trauma de los atentados de 2017, el cóctel no podía resultar más explosivo. Orriols podría no ser más que el mal menor de tal suma de descontentos.