El técnico argentino pone en valor el esfuerzo de su equipo el día que apostó por Musso en la portería en una noche importante
Simeone ha vuelto a llevar al Atlético a otra semifinal de Champions este martes y ya es la cuarta que alcanza con el equipo rojiblanco. “Llevo 14 años en el club y no dejo de emocionarme”, expresaba con una sonrisa de oreja a oreja en rueda de prensa. Para proseguir: “A los jugadores en el vestuario les he dicho gracias, gracias y gracias”. Nueve años después, el Atlético vuelve a estar entre los cuatro mejores equipos de Europa.
El técnico argentino llegaba a la vuelta de cuartos ante el Barcelona con un dilema en la cabeza. ¿Jan Oblak o Juan Musso? El esloveno volvía un mes después de su lesión a la convocatoria y siempre ha sido una garantía bajo los palos. Sin embargo no tiene el juego de pies que ha demostrado el guardameta argentino en estos 30 días de lesión en el que ha dado la talla con creces. Prueba de ello fue el segundo gol concedido ante el Tottenham en la victoria por 5-2 de la ida de octavos, cuando el esloveno cedió mal un pase en la salida de balón para que Solanke anotara.
El técnico se decantó por Musso en busca de una opción más para salir de la presión asfixiante del Barça de Flick y que tan buen resultado le dio en el partido de ida, donde el portero fue de lo más destacado en el encuentro con siete paradas y una gran tranquilidad con el balón en los pies. “Es importantísimo salir de la presión que suelen hacer. Presionan muy alto, tiran la línea hasta el centro del campo y te ahogan”, explicaba Koke el lunes en la previa. Y que alabó al portero tras el choque. “Musso ha hecho un partidazo”, dijo el capitán.









