La mayoría de las derechas en la Cámara se muestra a favor, pero sus diferencias políticas impiden el acuerdo
Los fenómenos paranormales abundan en la política española, de ahí que se asomen con frecuencia a su teatro principal, el Congreso de los Diputados. El primero de tales fenómenos es que, aunque gobierne la izquierda, en el Parlamento se sienta una mayoría de derechas, como se pone de manifiesto cuando se votan cuestiones sobre política económica o fiscal. Esa mayoría está claramente a favor de prohibir el velo integral musulmán en los espacios públicos. Pero las rencillas entre esos grupos de derechas, que a menudo representan nacionalismos contrapuestos —el español o el catalán— imposibilita el acuerdo. Con ese panorama, el Congreso se dispone a tumbar este martes una propuesta para impedir la exhibición pública de tales prendas por segunda vez en los últimos dos meses. Y no será la última ocasión en que el Congreso debata un asunto muy grato a las guerras culturales que impregnan la política de hoy.
La segunda parte de la comedia Burka, la prohibición acabó como la primera: con el rechazo de la Cámara tras haber constatado que la Cámara está a favor. En febrero lo propuso la extrema derecha y entonces Junts lo frenó bajo el lema “ni burka ni Vox”. Esta vez era el grupo catalán el que lo planteaba y Vox le devolvió la papeleta parafraseando el eslogan independentista de dos meses atrás: “Ni burka ni Junts”, concluyó la diputada Blanca Armario.






