Los socialistas alegan que la propuesta choca con la libertad religiosa consagrada en la Constitución
El PP busca elementos de enganche con Vox, en un momento en que el futuro de los populares en dos comunidades autónomas está en manos de la extrema derecha. Y ha encontrado uno: la prohibición del uso del burka y el niqab en espacios públicos. Los populares, empezando por su líder, Alberto Núñez Feijóo, se lanzaron a aplaudirla el pasado fin de semana, tras la inclusión en el pleno del Congreso que comienza este martes de una proposición de ley de Vox que propugna esa medida a través de la reforma de varias normas vigentes, incluido el Código Penal. La propuesta puede ser tomada en consideración si recibe también el apoyo de Junts, formación que ha defendido recientemente postulados parecidos. Pero se antoja muy improbable que acabe fraguando en ley ante el rechazo de los dos partidos del Gobierno.
Si en la derecha no hay dudas, la cuestión ha provocado en los últimos años divisiones entre la izquierda. De un lado pesa la consideración de que esas vestimentas que, a diferencia del velo, cubren por completo el rostro y el cuerpo, resultan degradantes para las mujeres. Y de otro, se argumenta que este tipo de debates constituyen alimento para los discursos xenófobos. Esa brecha fue muy visible en Francia, cuando la Asamblea Nacional acordó hace ya 15 años, bajo un Gobierno de centroderecha, la prohibición del burka en espacios públicos. La mayoría de diputados socialistas y comunistas decidieron no participar en la votación —solo se registró un voto en contra—, mientras que otros grupos más a la izquierda la apoyaron. Entre ellos, Jean-Luc Mélenchon, actual líder de la Francia Insumisa, que, sin embargo, en los últimos años ha matizado sus posiciones sobre la vestimenta vinculada a tradiciones musulmanas.







