El planteamiento ultra para denegar la entrada y permanencia de personas con el “rostro oculto” en ese tipo de instalaciones es apoyado por los conservadores
Ninguna mujer podrá entrar a las dependencias municipales de Alcalá de Henares (200.000 habitantes) usando un burka o un niqab. La propuesta del grupo municipal Vox para prohibir el acceso y la permanencia en edificios que dependan de la administración local a personas que lleven el rostro “oculto” mediante prendas ha sido aprobada este martes en el Pleno del ayuntamiento. El Partido Popular, liderado a nivel local por la alcaldesa Judith Piquet, y a nivel regional por Isabel Díaz Ayso, ha dado su visto bueno a la moción presentada por la ultraderecha porque, según un portavoz del consistorio, no se trata de “prohibir símbolos religiosos ni de regular vestimentas concretas”, sino de “asegurar que cuando un procedimiento administrativo exige identificación fehaciente, esta pueda realizarse con todas las garantías”.
Aunque el concepto de “prendas que cubran el rostro” puede ser más amplio, Vox y el PP ya han especificado que el veto va directamente contra el burka ―que lo cubre totalmente― o el niqab ―que lo cubre a excepción de los ojos―. Por ello, la prohibición no incluye a las personas que usen el hijab, que es una prenda que deja el rostro descubierto. El uso de mascarillas podría estar limitado también en ese caso, aunque el ayuntamiento que dirige la alcaldesa Piquet (PP) no lo confirma porque, aseguran, aún hay que aprobar el reglamento.







