El abono se ha convertido en un valioso medio para los inmigrantes que quieren regularizar su situación en España, pero la norma ha pillado a los funcionarios sin recursos para atender la avalancha de peticiones

Colapso. Esta es la única palabra que sirve para definir la situación que se vive en la única oficina que expide el certificado de la tarjeta transporte en Madrid. Desde primera hora de la mañana de este martes, decenas de personas migrantes en situación irregular en España hacen cola en la Oficina de Gestión del Consorcio Regional de Transportes de Madrid, en la Plaza del Descubridor Diego de Ordás, a la altura del número 3. La escena se repite cada día desde hace semanas. La primera en la cola es Lucy, que prefiere no dar su apellido debido a su situación. Tiene 22 años, viene de Honduras y lleva viviendo en Madrid seis meses. Desde hace una semana intenta conseguir una cita para pedir la memoria de su tarjeta de transporte. “Mi abogada dice que necesito este papel para poderme regularizar, pero en la web no hay citas disponibles hasta el 31 de mayo, así que decidí venir a pedirlo”, explica.

La razón de su desesperación por conseguir un certificado de titularidad obedece a que este le permitiría demostrar que ha permanecido de forma ininterrumpida durante los últimos cinco meses en España, tal y como exige el Gobierno para optar a la última regularización extraordinaria de personas migrantes. En concreto, para poder optar a ello, tiene de plazo hasta el 30 de junio. “Tengo el billete de entrada, los recibos de las remesas que he mandado a mi país y los antecedentes penales, solo necesito este papel”, explica desesperada.