Pertenece a la que Yoani Sánchez llamó Generación Y. En 2015 llegó desde Cuba a Ratisbona para estudiar música sacra y un vídeo divulgativo viral en Instagram la hizo conectar con la cantante
En medio de la versión rave de CUUUUuuuuuute en el Lux Tour, entre el cabeceo de Rosalía, el botafumeiro gigante escupiendo humo y destellando luces de neón, ahí está ella en el centro de la pista, entre ...
la multitud: la directora de la orquesta no solo está marcando el tempo rabioso con su batuta, sino que todo su cuerpo vibra con regodeo de lado a lado, cada vez de forma más acelerada al compás del beat electrónico. Sus largas trenzas platino coletean y desafían la gravedad, sus estelas también dirigiendo a los músicos y reflejando el éxtasis del estadio entero en comunión. Rosalía desaparece y la música transiciona a una remezcla de Eurythmics, Sweet Dreams (Are Made of This) y Yudania Gómez Heredia entra en trance ritual, meneando sus hombros y caderas como si siguieran toques de batá. La ha montado un santo. Todos los ojos puestos en ella. Su sonrisa perenne.
Yudi no pasa desapercibida en todo el concierto. Desde el arranque de la gira en Lyon, todos se preguntan quién es “esa reina negra con trenzas”, presidiendo el conjunto de músicos de cámara de la Heritage Orchestra, posicionados en forma de cruz en el centro del estadio, entre los fans. Las trenzas casi neón se divisan desde las alturas de las gradas más elevadas, así como su carisma y energía. “Yo quería ya hace mucho tiempo ponerme las trenzas blancas”, dice la cubana, de 31 años. Pero presentarse a audiciones por toda Europa para ser directora, siendo una mujer joven negra, inmigrante y autónoma, no deja margen para experimentos. “La gente tiene muchas expectativas y muchos estereotipos. Yo quería ir a lo seguro y me hacía las trenzas negras, más natural”, dice. Hace unos meses, la también organista y compositora subió un vídeo divulgativo en Instagram analizando Berghain. Se volvió viral y ocurrió el milagro que ni siquiera ella había imaginado: la oportunidad para dirigir la orquesta de Rosalía en su gira. “Le dije a mi hermana ‘Ahora sí, al fin puedo llevar el pelo como yo quiera”. En febrero, viajó a Cuba para despedirse de su madre, ingresada en el hospital con cáncer. La última noche antes de partir, Yudi y su hermana Yesenia se quedaron en vela junto a ella. Su hermana le hizo las trenzas blancas, un proceso que tomó más de seis horas. “Amanecimos así, salió el sol y ya me estaba terminando las trenzas”, dice. Esa tarde, Yudi voló a Barcelona para comenzar los ensayos, y esa noche, su mamá falleció. Ya no le preocupa no cumplir expectativas; sus trenzas de color se han convertido en su sello. “Ahora me siento muy cómoda. Tenía que ser así. En el futuro, ya me da igual, porque ya siento como que es una marca y es algo que puede diferenciarme del resto”.







