El líder de Tisza inicia el desmantelamiento del sistema iliberal con el que el Orbán había blindado su poder durante 16 años. “Queremos un país que no sea vasallo de nadie”, dice el vencedor en las urnas

El líder de Tisza, Péter Magyar, logró una gesta improbable en Hungría este domingo. Con el apoyo fervoroso de una mayoría social diversa ideológicamente unida con un solo objetivo,

imeros-resultados-oficiales-en-hungria-apuntan-a-la-victoria-de-tisza-con-el-334-escrutado.html" data-link-track-dtm="">venció al primer ministro ultraconservador Viktor Orbán con sus propias armas. Magyar sumó el 53% de los votos, que traducidos a escaños con el sistema desproporcinal ingeniado por Orbán, suponen 138 frente a los 55 de Fidesz. Con esa supermayoría, Tisza puede emprender las reformas constitucionales necesarias para deshacer el sistema iliberal con el que el Orbán había blindado su poder durante 16 años.

El discurso de Magyar tras conocer su victoria fue revelador. En los dos últimos años, desde que dejó Fidesz, el partido de Orbán, y se propuso derrocarle, había evitado pronunciarse sobre temas como los derechos LGTBI o las leyes de Orbán para aplastar las voces críticas y la sociedad civil. Sabía que la maquinaria propagandística del Gobierno aprovecharía todo argumento para presentarle como un títere de la Europa liberal. Con más de 3,1 millones de votos registrados y una victoria de dos tercios garantizada, el líder de Tisza, que no es precisamente progresista, abrió con sus primeras palabras las puertas de una nueva Hungría europea, diversa y democrática. Dios, la patria y las familias también estuvieron muy presentes en su noche electoral.