El primer viaje del Papa al continente refleja el peso creciente de las iglesias africanas en el futuro del catolicismo y su papel en un mundo en transformación
La elección de destinos rara vez es casual en el Vaticano. Cuando el papa León XIV emprenda su primer viaje a África, del 13 al 23 de abril, no solo estará trazando una ruta diplomática o pastoral por Argelia, Camerún, Angola y Guinea Ecuatorial. Estará, sobre todo, confirmando un desplazamiento histórico. El centro de gravedad del catolicismo mundial se está moviendo hacia el sur, y África ocupa ya un lugar central en ese proceso.
Durante siglos, Europa fue el corazón indiscutible de la Iglesia católica. Roma no solo concentraba el poder institucional, sino también la vitalidad cultural, teológica y demográfica. América Latina asumió después un protagonismo creciente, hasta convertirse en la región con mayor número de católicos del planeta. Sin embargo, en las últimas décadas, ese mapa ha empezado a cambiar con rapidez. Europa se seculariza; en América Latina, las iglesias neopentecostales, a menudo agrupadas bajo la etiqueta de evangélicas, son cada día más potentes y África es el continente donde hoy la Iglesia católica crece con más fuerza.














