Nos topamos con un sinfín de ‘videopodcast’ donde se le da pábulo a datos y opiniones que ni se contrastan ni se confrontan. Y tragamos como ocas en fábricas de paté

El videopodcast emergente que se caracteriza por la presencia de plantas, neón y ladrillo visto, pero —sobre todo— por tener en set sofás con mucho fondo (los tendrían de oferta en algún almacén para mayoristas), de modo que la postura del presentador siempre imita a un plátano, a un escriba egipcio, a un reloj derretido de Dalí. Añaden a la pose el clásico gesto la mano debajo del mentón con el índice junto a la mejilla, sugiriendo una escucha activa. A veces creo que están pensando en otra cosa, a tenor de los goles que les meten sus invitados. ...

Mi tipo favorito de podcast es aquel en el que los participantes se ríen a carcajadas, pero de esos no hay tantos. Me gustan los que exploran algún tema en profundidad, pero es aquí donde la mayoría se estrellan; en vez de compartir conocimientos, vomitan datos curiosos hilvanados sin orden ni concierto tras patearse el resto de podcast del mismo tema, y de ahí las construcciones y malas traducciones que sufrimos a diario en todas partes: el “eventualmente” y el “actualmente”, el “abusivo”, el “controversial” y el “delusional”, por no hablar de todas esas palabras anglosajonas que tienen un equivalente (anterior y preciso) en nuestro idioma. Pero no le vas a pedir peras al olmo de la viralidad.