Los cantantes originales vivos del grupo vitoriano de reggae mantienen una disputa: uno sigue al frente de una formación que acaba de sacar disco, el otro le acusa de usurpar el nombre. Pero la puerta a una reconciliación está entreabierta
En paralelo al movimiento del Rock Radikal Vasco, en los ochenta, se conformaba en Vitoria-Gasteiz la alternativa de una “Euskadi tropikal”. Los que acuñaron el concepto fueron Hertzainak, cuando, en Arraultz bat pino batean (Un huevo en un pino), cantaron: “...eta beharbada egunen batean Euskadi izango da libre ta tropikala (...y quizá un ...
día Euskadi será libre y tropical)”. La banda Potato se encargaría en adelante de desarrollarlo. Frente al conflicto, tropicalidad. En lugar del árbol de Gernika, una palmera. “No solo estábamos cansados de la situación, también del clima”, explica el cantante Pako PKO (Francisco López Moya, La Carolina, Jaén, 69 años). “Todo el día hacía frío, lluvia y queríamos ver el sol. Eso lo llevábamos al terreno político y social”.
Con la dimensión orquestal de las bandas de ska y reggae, Potato se fundó en 1984 con tres vocalistas: Johnny Brusko (Juantxo Borikó, fallecido en 2006 a los 49 años, Basakato del Este, Guinea Ecuatorial), Aianai (Pedro Espinosa, Vitoria, 69 años) y Pako PKO. Sin nociones compositivas, penetraron en el imaginario gracias a sus letras y la batuta de artistas como Javier Olloki, Okiman, fallecido en 2017, que ejerció de director musical de Potato. “Lo de Siberia-Gasteiz es algo que tiene asumido todo el mundo aquí”, dice Pako, en referencia a la canción Para calentar, que incluye la rima: “En Vitoria hace un frío que pela, hay hasta quien dice que parece Siberia”. Al sueño tropical le siguió un despertar difícil. Pioneros en la importación de los sonidos jamaicanos en España, peregrinaron al histórico festival Sunsplash en Kingston, donde se distanciaron de su visión idealizada de una Jamaica marcada por la desigualdad. No sería el único desengaño.






