Todos los líderes regionales se despiden de un artista que defendió su tierra sin exaltarla, denunciando su falta de oportunidades
“Tierra de conquistadores, no nos quedan más cojones”, cantaba Robe Iniesta en Extremaydura, del primer disco de Extremoduro, Rock transgresivo, de 1989. Aunque de inclinación por lo trascendente, lo filosófico, las canciones de Iniesta también tenían alcance político inmediato, como estos versos con un toque de humor triste sobre la falta de oportunidades de su pueblo, Extremadura, donde a su condición de rockero legendario Iniesta añade la de icono popular. Una dosis de Iniesta está en la memoria de cada extremeño con capacidad para recordar algo. Raro es que si un tema suyo suena en un garito no rompan varias gargantas a cantar. Es imposible que la
m/cultura/2025-12-10/muere-robe-iniesta-lider-de-extremoduro-a-los-63-anos.html" rel="" data-link-track-dtm="">muerte de alguien así no sacuda la campaña electoral de su tierra.
“Su impacto en la cultura popular extremeña ha sido enorme. No solo es muy conocido, es además un artista que rompió moldes y tópicos. Con un anclaje rural y arcaizante, proyectaba al mismo tiempo una imagen vanguardista y diferente de su tierra, codeándose sin complejos con cualquier personaje del rock en España y el mundo. Aunque trascendió fronteras, su significado en Extremadura es muy especial”, explica César Rina, natural de Cáceres, profesor de Historia Contemporánea de la UNED, que investiga sobre cultura, religiosidad y mitos populares.






