Moscú (EFE).- La violencia en las calles, a manos de los veteranos de guerra, y en las escuelas se ha disparado en los últimos años en Rusia, una tendencia que los psicólogos vinculan con el culto a la fuerza implantado por la propaganda del Kremlin.
El presidente ruso, Vladímir Putin, ha mostrado una «especial inquietud» por el aumento de los delitos cometidos por menores y ha destacado «el agresivo comportamiento de los adolescentes en las escuelas, institutos y lugares públicos».
Las autoridades evitan vincular el estallido de violencia con la militarización de la sociedad y, de hecho, acusan a Kiev de estar detrás de muchos de los delitos cometidos por niños y adolescentes.
El último caso de violencia escolar tuvo lugar esta semana, cuando una profesora de la región de Perm (Urales) murió tras ser apuñalada por un alumno de 17 años. El ataque más sangriento se cobró la vida de 18 personas en 2022, cuando un hombre de 34 años atacó la escuela en la que había estudiado en la ciudad de Izhevsk, la capital del fusil Kaláshnikov, tras lo que se suicidó.
El número de delitos cometidos por adolescentes aumentó un 18 % en 2025, y de ellos casi un 40 % fueron crímenes graves, según Putin. Por ese motivo, las autoridades rebajaron la responsabilidad penal hasta los 14 años.






