Pavel Talankin, profesor en una escuela de una ciudad rusa en los Urales, grabó durante dos años la manipulación de las autoridades a sus alumnos tras el ataque a Ucrania

Las guerras no se ganan ni las dictaduras se forjan sin la ayuda de la propaganda. Y los regímenes represivos no perviven en el tiempo si no se les come la cabeza a los ciudadanos, sobre todo a las más jóvenes generaciones, las que aún están por formar, a las que directamente se les lava el cerebro. Y aquí está para recordarlo un documental pergeñado por un valiente don nadie, y completado junto a un profesional del cine. Pavel Ilych Talankin, un joven coordinador de eventos y profesor en una escuela de una localidad rusa de apenas 10.000 habitantes, sita en los Urales, y David Borenstein, cineasta estadounidense especializado en política internacional, acaban de ganar el Oscar al mejor documental con Mr. Nobody contra Putin, impresionante película que no ha pasado por los cines españoles, pero que se puede ver desde hace unos días en las plataformas Filmin y Movistar.

A lo largo de dos años y medio, el joven profesor, armado con sus cámaras, con una mirada humanista y con un poso democrático que se torna rebelde contra la represión cuando, tras la invasión de Ucrania, la Rusia de Putin empieza a girar aún más la manivela de la propaganda, ha filmado en primera persona la manipulación histórica y política, el adoctrinamiento cultural y gubernamental, y la persuasión nacionalista y bélica de toda una generación de chavales. Y, con la ayuda de Borenstein, cuando él ya había iniciado un proceso que nunca supo adónde le llevaría, lo ha expuesto al mundo.