El famoso inversor de Wall Street ha lanzado una oferta por el gigante Universal Music en medio de turbulencias en el sector
La industria musical vive un tiempo peculiar en los mercados financieros. Grandes compañías discográficas pasan apuros en Bolsa mientras que la principal mercancía que mueven, sus canciones, cobran vida propia como activo: los catálogos se venden de forma independiente a precios cada vez más elevados. En diciembre de 2020, Bob Dylan vendió los derechos de sus 600 canciones a Universal Music por una cifra que no quiso contar, pero que los medios estadounidenses cifraron en unos 300 millones de dól...
ares; pocos meses después, Shakira traspasó su repertorio de 145 temas al fondo de inversión británico Hipgnosis (ahora propiedad de Blackstone), que también se hizo con el 50% de los derechos de Neil Young por 125 millones. Y este febrero Britney Spears colocó su obra a Primary Wave por 200 millones.
Las acciones de Universal, sin embargo, habían bajado a principios de abril un 22% respecto al mismo mes de 2025; las de Warner, un 9%. El descenso va más allá de la volatilidad desencadenada por la crisis de Oriente Próximo. Con respecto a los dos últimos años, la caída es del 28% para Universal y del 13% para Warner, según los datos de Bloomberg.












