La selección argentina debutó en la cancha del Estadio Olímpico Universitari en el Mundial de 1986, un santuario cultural y deportivo que respira pura historia

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Diego Armando Maradona es un personaje que cuenta inagotables historias, récords y sucesos. Su figura no se podría relatar sin esa Copa del Mundo de 1986 que jugó, gozó, burló, engañó y coronó en México. Ese camino mundialista comenzó en el césped del Estadio Olímpico Universitario. Esa cancha, en el corazón de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), le vio debutar con la selección argentina en el Mundial frente a Corea del Sur un lunes 2 de junio a mediodía.

Las imágenes de las agencias fotográficas guardan la esencia mágica de la época. Ahí se ve un repleto estadio universitario con banderas mexicanas, argentinas, anuncios de FujiFilm y de los cigarros Camel. Ahí también se ven las decenas de pumas, el emblema deportivo de la UNAM, que decoraban como un cinturón auriazul la parte interior del recinto. A casi 40 años de ese momento, el estadio está más que vivo, mantiene ese fuego perpetuo que ganó gracias al Mundial y también por los Juegos Olímpicos de 1968, un hito que ninguna ciudad latinoamericana había logrado entonces.