La valenciana, de 29 años, ha vuelto al circuito tras un parón de siete meses por una depresión. Relata su proceso catártico y reflexiona sobre la erosión para triunfar

Sara Sorribes (Vall d’Uixó, Castellón; 29 años) habla con voz tenue y pausada, reflexiva. En paz consigo misma. Celebra que está de vuelta después de un proceso catártico y un parón de siete meses porque la mente y el cuerpo se lo pedían a gritos. Sencillamente, no podía más. “Vas forzando, forzando y forzando, y al final…”, relata por videconferencia...

la tenista, competidora de raza y que hace exactamente un año decidió frenar y emprender un viaje introspectivo para sanarse. Antes llegó a ser la 32ª del mundo y también ganó un bronce olímpico en la modalidad de dobles, pero la autoexigencia y la vorágine terminaron fundiéndole las fuerzas. Reapareció en noviembre, en el segundo plano de la competición, y ahora forma parte del equipo que intentará conseguir entre hoy y mañana (13.00, Teledeporte) en Portoroz (Eslovenia) la clasificación para la fase final de la Billie Jean King Cup. La gran reunión de septiembre en Shenzhen (China).

Pregunta. ¿Cómo está? ¿Ilusionada? ¿Nervios a estas alturas de su carrera o ya nada de eso?