La oficina que vela por la ética en las Cortes afirma que es “altamente improbable” que las agendas de los parlamentarios ofrezcan la imagen real de sus relaciones con los “grupos de interés”
La opacidad sigue dominando las relaciones entre los parlamentarios españoles y los lobbies más de cinco años después de la aprobación de una norma pensada para evitarlo, según ha detectado la Oficina de Conflicto de Intereses de las Cortes Generales. Este organismo, encargado de velar por el respeto al Código de Conducta de las dos Cámaras, ha elaborado un informe que apunta a un extendido incumplimiento de la obligación de los diputados y senadores de publicar sus reuniones con grupos que pretenden influir en las leyes. ...
Es el quinto año seguido en que la Oficina lanza esta alerta y recuerda a todos los representantes de la soberanía nacional que deben atenerse a la norma diseñada para poner luz y taquígrafos a sus relaciones con los lobbies. El incumplimiento de dicha norma queda impune por la falta de un desarrollo reglamentario para sancionarlo.
El informe, fechado el 17 de marzo y aprobado por las mesas del Congreso y el Senado pero todavía sin publicar en el Boletín Oficial de la Cortes, recoge que al cierre del año pasado solo 75 diputados (el 21,42%) y 55 senadores (el 20,67%) habían publicado en su agenda actividades distintas de las meramente orgánicas, es decir, más allá de plenos, comisiones, subcomisiones, juntas de portavoces o reuniones de las mesas, entre otras. En un año, su número ha subido en el Congreso de 46 a 75 y ha bajado en el Senado de 64 a 55. En conjunto, quienes sí apuntan este tipo de reuniones pasan de un 17,9% a un 21%. Siguen siendo “minoría”, apunta la Oficina, pese a las “reiteradas recomendaciones” del organismo.






