El Kremlin había desplegado al menos tres sumergibles a lo largo de un mes en la zona de exclusividad económica
Mientras los ojos del mundo se centraban en la guerra de Oriente Próximo, el Kremlin avanzaba en sus propósitos de desestabilización de Occidente. El ministro de Defensa del Reino Unido, John Healey, ha revelado este jueves
tml" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-01-23/buques-de-guerra-britanicos-se-activan-para-interceptar-a-dos-embarcaciones-rusas-en-el-canal-de-la-mancha.html" data-link-track-dtm="">una compleja operación, que ha durado un mes y ha implicado buques de guerra y aviones de combate británicos y de otros aliados, como Noruega, para vigilar a los submarinos rusos que navegaban por aguas del Atlántico con el propósito de dañar infraestructuras y cableados submarinos vitales.
“Si hago esta declaración es para denunciar la actividad rusa, y para advertir al presidente Putin de que le estamos vigilando, de que hemos detectado su actividad en torno a nuestros cables y tuberías, y que cualquier intento de dañarlos no será tolerado y tendrá graves consecuencias”, ha advertido Healey.
El ministro ha evitado dar detalles concretos sobre la infraestructura amenazada, aunque ha asegurado que ningún cable ni gaseoducto u oleoducto habían sido dañados. La actividad detectada, ha explicado, no se produjo en aguas territoriales británicas, pero sí en la zona de exclusividad económica del Reino Unido y de otros países aliados.









