Personajes movidos por la obsesión y tramas que juegan con la tensión permanente son algunos de los ingredientes de este tipo de historias, muchas popularizadas antes de ser adaptadas y con precedentes en productos como la saga ‘Culpables’

La edad de oro de las comedias románticas (finales de los noventa y comienzos de los dos mil, si tenemos en cuenta la cantidad de taquillazos que logró el género en esos años) cada vez queda más lejos. Este año se cumplen 25 años del estreno de éxitos como Amélie

>, de la adaptación cinematográfica de Bridget Jones, y casi 30 de Tienes un e-mail o Notting Hill, sin que el cacareado regreso de las rom-coms se haya terminado de producir. En su lugar, cobran cada vez más fuerza las historias definidas como dark romance, “romance oscuro” en español. No es que no haya espacio para la comedia romántica, pero según Noemi Subiela y Laura González, analistas senior en la consultora audiovisual y digital Barlovento Comunicación, “el momento cultural actual parece favorecer narrativas más intensas y extremas. Las tramas que incorporan peligro, suspense o conflicto psicológico suelen resultar más fácilmente comerciales porque generan mayor conversación y engagement”.