La expulsión de Cubarsí condiciona un partido en el que la generosidad futbolística azulgrana contrasta con el oficio de un Atlético avalado por los excelentes goles de Julián Alvarez y Sorloth
El Atlético tiene veneno y el Barça carece de malicia en la exigente dimensión Champions. Un par de excelentes jugadas de los rojiblancos pesaron más que el fútbol generoso de los azulgrana, derrengados y vencidos sin remisión en Europa. El sueño continental permanece alejado por extraordinario para un equipo excelente en la cotidianidad después de perder su imbatiblidad en el Camp Nou. El deseo no pudo con el oficio del Atlético, que se sabe de memoria la letanía de la Champions cuando enfrenta al Barcelona, falto de pegada y madurez, víctima de su ingenuidad, ya perdedor en los dos enfrentamientos anteriores con el Atlético. El Cholo no podía elegir mejor momento para ganar por vez primera en el Camp Nou y llegar como claro favorito en el partido de vuelta del Metropolitano.
Los detalles suelen ser decisivos cuando los partidos entre equipos ya muy conocidos se repiten en poco tiempo y la capacidad de sorpresa es poca, inesperada en técnicos previsibles como Flick. Así que la suplencia de Fermín resultó muy extraña en una formación privada por lesión de Bernal, De Jong y Raphinha. Jugó de partida el Barça con un equipo muy ofensivo y ligero, sin más sostén defensivo en la medular que Eric, repleto de futbolistas poco dados a la presión como Lamine, Lewandowski y Rashford. El plan exigía frescura y precisión en campo rival y también más prudencia que nunca en la defensa del área de Joan García. Tampoco el Atlético era el mismo equipo que el del sábado pasado, muy cambiado y mejorado en ataque, ya con Llorente, Lookman y Julián Alvarez.







