El país norteamericano alega “protección de terroristas extranjeros” para denegar el acceso
Unos minutos en la Embajada estadounidense en España bastaron para tumbar el esfuerzo de siete meses de Kian, un alumno iraní de 14 años del Instituto Severo Ochoa (Alcobendas, 123.342 habitantes), seleccionado para representar a la Comunidad de Madrid en un proyecto educativo de la ONU en su sede de Nueva York. “Es injusto que no pueda ir solo por mi nacionalidad. Estoy perdiendo una oportunidad por algo que escapa a mi control”, dice en una de las clases del centro. Estados Unidos alega “protección de terroristas extranjeros” para echar el cerrojo.
No era un viaje escolar más. Era la recompensa por haber superado a 1.660 alumnos de 3º de la ESO en entrevistas personales y en debates complejos, como la idoneidad de la modificación genética de alimentos para acabar con el hambre en el mundo. Kian, que habla español, inglés, persa y alemán, y tiene sobresalientes en todas las asignaturas, había sido escogido como parte de la élite de Global Classrooms, el programa educativo de la ONU en el que han participado 166 centros públicos madrileños y que se desarrolla durante el curso académico con fases progresivas de selección.






