Más de 400 estudiantes, nacidos en España o desplazados e los últimos años, asisten cada sábado al Centro Educativo Dyvosvit mientras sus familias lidian con la guerra
En una de las salas del Instituto Luis Buñuel de Alcorcón hay un grupo de jóvenes de 14 años. Cada sábado, después de ir a clase entre semana, acuden a las nueve de la mañana al Centro Educativo Dyvosvit, una escuela para ucranios donde les enseñan cultura e historia de su país y refuerzan el ciclo educativo español, todo en su idioma. En las próximas horas recibirán clase de biología, literatura, matemáticas o cultura, pero antes, han participado en
026-02-22/la-guerra-de-los-cuatro-dias-en-ucrania-cumple-cuatro-anos-es-imposible-perdonar-a-rusia-no-dejaremos-de-luchar.html" data-link-track-dtm="">un homenaje por el cuarto aniversario de la guerra con Rusia.
Andrii, Arthur, Marta, Danyio, Yulia, Adrian y Daria nacieron en España. Vitalii, Nastya e Ivan, en Ucrania. “Somos más que amigos, somos paisanos. Nos sentimos muy bien hablando nuestro idioma, compartiendo. Somos como familia”, dice Nastya, que se trasladó a España tras el inicio de la invasión a gran escala, hace ahora cuatro años. “Yo creo que el colegio ucraniano nos ayuda a encontrar amigos y no solo para nosotros, también para nuestros familiares. Mi madre, por ejemplo, lleva 20 años en España y sigue sin hablar bien, tiene acento y hay veces que la gente se ríe. Aquí, al hablar con gente paisana, está más cómoda”, cuenta Daria.






