El francés de 19 años evapora al resto de favoritos en la primera jornada de montaña y consolida su liderazgo en la Vuelta al País Vasco

Ha nacido una estrella. No hay otro modo de resumir el impacto de Paul Seixas en el pelotón profesional. Con tan solo 19 años, el ciclista francés del equipo Decathlon, espigado amasijo de fibras, rizos oscuros y mofletes colorados, ha ganado este martes por aplastamiento la segunda etapa de la Vuelta al País Vasco, carrera que ya lidera con margen suficiente como para darla por finiquitada después de solo dos días de competición, resueltos los dos con idéntico resultado.

Dinamitó todo Seixas este martes en San Miguel de Aralar, puerto de interminables herraduras de cemento rayado que la Vuelta a España descubrió como final de etapa en 2014 —con victoria del italiano Fabio Aru sobre los favoritos Contador, Valverde y Purito— y al que volvió, aunque de paso, el año de la pandemia, entonces con triunfo de Marc Soler en Lekunberri. Camino al santuario que da nombre a la ascensión, y desde el que se otea todo el valle navarro, Decathlon activó la maquinaria y elevó el ritmo para que su niño mimado, el último prodigio francés, sacudiera el grupo a 6,5 kilómetros de la cima, 26 a meta.