La misión al satélite requiere una movilización masiva de recursos, pero estamos dispuestos a aceptarla a cambio de algo que necesitamos todavía más

Es mi discurso favorito, cuando Kenne­dy dice: “Elegimos ir a la Luna y hacer las otras cosas, no porque son fáciles, sino precisamente porque son difíciles”. Recuerdo escucharlo por primera vez de niña en la tele y quedarme colgada de la aparente contradicción. También recuerdo no entender por qué me hacía llorar una palabra que no era bella, ni en su idioma ni en el mío: dif...

ícil (hard). Dice Eliot que la verdadera poesía es capaz de comunicar antes de ser comprendida, y el discurso de la Rice University el 12 de septiembre de 1962 contiene los versos más bellos jamás escritos para un país en plena crisis de identidad. Kennedy murió asesinado un año más tarde, en noviembre del 63.

Es un trabajo de ingeniería admirable, tanto si lo escribió su asesor Ted Sorensen como si lo hizo el propio Kennedy, como asegura Sorensen en la introducción de la antología de discursos Let the Word Go Forth. Para empezar, es JFK quien ha decidido ir a la Luna, incurriendo en un gasto extraordinario injustificable, con el país en llamas y el desastre de Vietnam, y en el discurso lo tiene que justificar. Pero él dice que somos “nosotros” los que elegimos ir. Y dice: “Es un reto que estamos deseando aceptar”, uno “que no queremos posponer”. Ese plural mayestático no sólo interpela íntimamente al país que gobierna, la nación cuyo mito fundacional es un viaje hacia lo desconocido, y la conquista de un nuevo mundo en el que construyó una nueva sociedad. Podría ser que incluyese a toda la civilización, cuando también dice: “¿Por qué escalamos la montaña más alta? ¿Por qué cruzamos el Atlántico?”. Porque son la clase de decisiones difíciles e innecesarias que nos impulsan como especie y transforman a la humanidad en una civilización. Por eso dice que son aquellas que “elegimos”, y no aquellas que “debemos” o tenemos que hacer. La Luna no es un sacrificio, ni una necesidad, ni una obligación. Es una de las cosas que elegimos porque son difíciles. Así es la humanidad.