Centros médicos ubicados en puntos estratégicos de la ruta Congo-Zambia-Zimbabue-Mozambique tratan a transportistas que tienen relaciones extramatrimoniales, a menudo sin protección, durante sus viajes
A los camioneros de carga que trabajan en la ruta que atraviesa Zambia, Zimbabue, Mozambique y Congo les resulta difícil ausentarse del trabajo y acudir al médico para obtener medicamentos y pruebas esenciales de infecciones de transmisión sexual (ITS), a las que están especialmente expuestos por mantener relaciones con trabajadoras sexuales de la zona durante los meses que pasan fuera de casa.
Edmore Kayumba de 48 años, que lleva una década transportando lingotes de cobre desde Congo, pasando por Zambia hasta el puerto de Beira en Mozambique, es uno de ellos. “Estoy en la carretera tres meses seguidos sin descanso. Necesito obtener tratamiento preventivo contra el VIH, pero perder un día completo en los hospitales públicos me costaría mi trabajo y el tiempo con mi familia”, afirma.
Kayumba reconoce abiertamente la doble vida que lleva, como cientos de conductores que transitan estas autopistas. Casados o solteros, muchos tienen relaciones extramatrimoniales en la carretera, ya sea con novias secretas o con trabajadoras sexuales que operan en las carreteras y fronteras de ciudades como Lubumbashi (República Democrática del Congo), Ndola, Lusaka (Zambia), Harare (Zimbabue), y Beira (Mozambique): “Muy pocos conductores llevan a sus esposas legítimas en los viajes, las novias son sus refugios emocionales durante los meses de trabajo y a menudo tienen relaciones sin protección”, dice sobre la cultura del escaso uso del preservativo, las múltiples parejas sexuales y el alto consumo de alcohol entre los conductores de transporte.






