Las urnas siguen siendo el instrumento de quienes carecen de cualquier otro. Votar ya no resulta suficiente, pues la democracia no son solo las urnas
La democracia es el único régimen político que puede suicidarse legalmente, pero el suicidio no llegará aboliendo las elecciones, sino con su manipulación estratégica. Ocurre cuando el poder aprende a alterar las condiciones de la elección sin eliminarla: la legitimidad se convierte en pura escenografía. En EE UU, a menos de ocho meses de las elecciones de mitad de mandato,
-firma-una-orden-ejecutiva-para-limitar-el-voto-por-correo.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2026-03-31/trump-firma-una-orden-ejecutiva-para-limitar-el-voto-por-correo.html" data-link-track-dtm="">la Administración de Trump se esfuerza por reconfigurar el sistema electoral antes de que lleguen los votos. A este lado del Atlántico, el próximo 12 de abril, millones de húngaros irán a votar en un país donde el 80% de los medios emiten propaganda del partido gobernante, los tribunales están poblados de jueces leales al primer ministro y las circunscripciones electorales han sido redibujadas para que Orbán necesite muchos menos votos que sus rivales para obtener los mismos escaños.






