El hijo del entrenador argentino se ha adueñado por méritos propios de la banda derecha del Atlético de Madrid
Tiene Diego Pablo Simeone desde hace tiempo un dilema en una de sus bandas. El carril izquierdo del ataque del Atlético de Madrid se ha convertido esta temporada en un rompecabezas para el técnico argentino, que en lo que va de curso ha rotado titularidades entre cuatro futbolistas: Álex Baena (22), Nico González (21), Thiago Almada (14) y Ademola Lookman (11), el último en llegar. En el flanco contrario, sin embargo, las dudas se disiparon hace meses: Giuliano Simeone se ha adueñado de la banda derecha por méritos propios.
El Cholito, como llaman cariñosamente al tercer vástago de Simeone, de 23 años, adelantó este sábado a los rojiblancos ante el Barcelona con una definición propia de jugador de grandes noches: desmarque de ruptura a la espalda de Pau Cubarsí, exquisito control orientado y definición a un toque, derechazo incontestable, para batir sin miramientos a Joan García, el portero menos goleado del campeonato. Giuliano, por si fuera poco, celebra las alegrías como su padre, enérgico y liberado, sin ataduras, algo que enloquece, y mucho, a la afición del Atlético.
“Nadie le ve ya como el hijo del entrenador, se ha ganado el respeto del vestuario por méritos propios. Disipó las dudas muy rápido y eso les ha venido bien a todos”, comentan a este periódico fuentes próximas al vestuario. “Tiene una muy buena relación con sus compañeros, y eso es lo que más contento me deja en este trayecto que compartimos como padre e hijo”, añade el entrenador del Atlético. “Ante todo, dispone de una condición física importante, lo que le permite repetir esfuerzos, y luego puede que no sea un virtuoso, pero tiene más técnica de lo que la gente piensa. Aun así, también tiene aspectos a mejorar”, zanja el técnico.








